sábado, 1 de junio de 2013





De qué sirve que sean mis  labios  testigos del corazón herido, si a 
ellos no atiendes la suplica… 
Has de  entender  lo que me  permito pronunciar, 
mas te niegas a conocer lo que a gritos se esconde en el silencio de 
una palabra…
Son mis ojos lo que te ruegan que te quedes, y sin embargo 
     te empecinas en creer a mis miedos que te exigen que te alejes…
Que hace falta para que entiendas la sonrisa que aparece contigo y 
                                     muere en tu ausencia… 
Son estas, mis palabras, la única estrategia con  la que me animo…
 te he mostrado quien soy a costa de mi temor a que  te  vayas…
                                      Y aun así… estas cada día mas lejos…..








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