Ay Quijote...
no era así Mi Marqués ...
rompiste tus promesas mi Don Juan...
ángel mio, tus alas ya no me curan de infiernos...
Puedo pedir a
mi piel que ahogue el grito que lleva tu nombre,
pero su reclamo no cesa,
suplica por tu boca en la mía…
Mi boca invoca el aliento de un gemido que arrastra
tu lengua a mi oído…
mis manos arañan el aire y duelen de vacío, del ya no ser dominadas
a la voluntad de tu deseo…
Mi lengua no tiene más sabor que el de la carne insípida,
mientras delirante busca la desesperada humedad de tus labios que prometen el
castigo que como lluvia invade e infunde vida…
esa única boca que subyuga con un solo
roce todo lo que soy…
Debo exigirle a mi alma que arranque el recuerdo de
tus caricias pero te pertenece y se niega a permanecer…
ella, guardiana de mis
ganas…
demanda y acrecienta el deseo de tu piel contra la mía…
exige tu cuerpo
con la desesperación del abrigo….
Cada rincón de mi cuerpo reclama tu presencia, en la
espera de volver real el deseo que hoy
no es más que anhelo atrapado por el
miedo... es terror a ya no volver a
sentir…
El adiós de un último
beso es con la urgencia de mi lengua y una lágrima curiosa
que ya no secan las
manos que no supiste guiar…
