domingo, 22 de marzo de 2015

Ay Quijote...



Ay Quijote... 
no era así Mi Marqués ...
rompiste tus promesas  mi Don Juan...
 ángel mio, tus alas ya no me curan de infiernos...





Puedo pedir a  mi piel que ahogue el grito que lleva tu nombre, 
pero su reclamo no cesa, suplica por tu boca en la mía…
Mi boca invoca el aliento de un gemido que arrastra tu lengua a mi oído… 
mis manos arañan el aire y duelen de vacío, del ya no ser dominadas a la voluntad de tu deseo…
Mi lengua no tiene más sabor que el de la carne insípida, 
mientras delirante busca la desesperada humedad de tus labios que prometen el castigo que como lluvia invade e infunde  vida…
 esa única boca que subyuga con un solo roce todo lo que soy…

Debo exigirle a mi alma que arranque el recuerdo de tus caricias pero te pertenece y se niega a permanecer… 
ella, guardiana de mis ganas…
 demanda y acrecienta el deseo de tu piel contra la mía… 
exige tu cuerpo con la desesperación del abrigo….
Cada rincón de mi cuerpo reclama tu presencia, en la espera de volver real el deseo que  hoy no  es más que anhelo atrapado por el miedo...  es terror a ya no volver a sentir…

 El adiós  de  un último beso es con la urgencia de mi lengua y una lágrima curiosa 
que ya no secan las manos que no supiste guiar…